martes, 22 de noviembre de 2011

APRENDER A DESAPRENDER


APRENDER A DESAPRENDER ES LO QUE MÁS NECESITAMOS EN ESTOS MOMENTOS DONDE TODO SE MUEVE DE FORMA RÁPIDA. APRENDER A DESAPRENDER SIGNIFICA DEJAR AQUEL BAGAJE SOCIO-CULTURAL QUE NOS HACE PESADOS Y LENTOS A LA HORA DE SEGUIR CAMINANDO. SIGNIFICA VER EL MUNDO CON OTRAS LENTES, BUSCAR PERSPECTIVAS DIFERENTES Y NO QUEDARNOS CON IDEAS PRECONCEBIDAS DE COMO TIENEN QUE SER LAS COSAS.HABLAMOS DE CONOCIMIENTOS IMPLÍCITOS O SEA DE TODA FORMA DE CONOCIMIENTO QUE DAMOS POR HECHO A LO LARGO DE NUESTRA VIDA Y DEL CUAL NO SOMOS CONSCIENTES.  TENEMOS QUE RENOVARNOS, BUSCAR OTRAS VÍAS.
COMO HEMOS PODIDO VER LA ESCUELA ACTUAL TIENE UNA TRADICIÓN QUE DERIVA DE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL. SU ESTRUCTURA FÍSICA, SU FORMA DE VIVIR LAS RELACIONES, SUS CONTENIDOS, SU MANERA DE ENCASILLAR AL ALUMNADO, RECUERDA UNA FABRICA DEL VIEJO ESTAMPO. 
AHORA BIEN HEMOS PASADO DE UNA ÉPOCA INDUSTRIAL A UNA ÉPOCA POST INDUSTRIAL, COMO PODEMOS SEGUIR CON UN MODELO DE ESCUELA QUE PERTENECE A OTRO SIGLO? COMO PODEMOS IGNORAR LOS CAMBIOS SOCIALES, ECONÓMICOS, POLÍTICOS?  COMO LOS PARADIGMAS NUEVOS DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE QUE HAN NACIDO EN LAS ULTIMAS DÉCADAS? Y LOS ESTUDIOS EN ÁMBITO NEURO PSICOLÓGICOS QUE DEMUESTRAN COMO OTRA ORGANIZACIÓN DEL SISTEMA EDUCATIVO FAVORECERÍA EL BIENESTAR INDIVIDUAL Y GRUPAL Y LA MEJORA DEL APRENDIZAJE? 
DEFINITAVAMENTE NO PODEMOS CERRAR LOS OJOS. 
TODAVÍA LOS PROFESORES TIENEN LA POSIBILIDAD DE ESCOGER SU PROPRIO MÉTODO DE ENSEÑANZA-APRENDIZAJE, SU FORMA DE ESTRUCTURAR UNA CLASE, DE TRABAJAR, DE TRANSMITIR CONOCIMIENTOS. POR ESO ES NECESARIO UNA FORMACIÓN ADECUADA Y CONTINUA, UN ESFUERZO HACIA LA PREPARACIÓN DEL TRABAJO. 
QUIERO COMPARTIR UN ARTICULO, PUBLICADO POR REDSOLARE, QUE HABLA SOBRE UNA ESCUELA ITALIANA  PIONIERA EN EDUCACIÓN INFANTIL: LA "SCUOLA DI REGGIO EMILIA" QUE TIENE SU FUNDAMENTO TEÓRICO EN LA OBRA DE LORIS MALAGUZZI:

 La propuesta Reggiana 
           La comuna de Reggio Emilia, ciudad del norte de Italia, comenzó a instituir su propia 
red de servicios educativos hacia 1963, con la creación de las primeras Escuelas de 
la Infancia. Desde 1967/68, la Comuna comenzó también a acoger los 
requerimientos de municipalización de todas aquellas escuelas que, después de la 
guerra, habían sido creadas por iniciativa popular, dando vida así a una red de 
servicios educativos bajo la guía pedagógica del profesor Loris Malaguzzi, quien, por muchos años, dirigió, orientó y animó la experiencia (hasta 1994, año de su 
fallecimiento). 
           Estas instituciones educativas para la infancia (que actualmente comprenden 13 
nidos y 21 escuelas de la infancia) se caracterizaron desde siempre por la 
modernidad de las reflexiones teóricas y por el radical empeño en la búsqueda y en 
la experimentación, sostenidas por procesos de formación permanente de sus 
operadores. 
           Otras características distintivas son: una organización del trabajo profundamente 
colegiada y relacionada; la importancia otorgada al ambiente como interlocutor 
educativo; la presencia del "atelier" (un espacio en el cual los niños pueden 
expresarse a través de la música, la pintura y sus múltiples lenguajes); y la intensa y 
vital co-participación en la gestión de parte de las familias y de los ciudadanos. 
Reggio Emilia está llamando la atención de maestros y maestras de todo el mundo y 
creo que eso ocurre porque los maestros, como hombres y mujeres, tenemos una 
inquietud común a pesar de las diferencias culturales, que es la indagación 
permanente de las posibilidades humanas y la intención de dar un sentido humano a 
nuestra profesión. Creo que esto nos identifica como maestros en cualquier lugar del 
mundo. Reggio Emilia representa, a mi modo de ver, esta inquietud, esa idea de 
ahondar en las potencialidades y posibilidades del ser humano. Supone desarrollar el 
sentido del educar, que se contrapone al sentido del enseñar. 

Aprender con los niños: escuchar, observar, educar  
 La propuesta reggiana  -recogiendo  algunas ideas de otras experiencias 
pedagógicas- plantea que los maestros y maestras vayan a las escuelas a aprender 
con los niños, allí un maestro es un investigador permanente que, además, no llega a 
conclusiones que puedan  
ser descriptas de forma retórica, sino con documentaciones de proyectos reales que 
son narraciones de las posibilidades humanas.  
Decía Loris Malaguzzi, en forma provocadora,  “para hacer buena educación 
debemos cerrar los libros de psicología, pedagogía y didáctica”. Los cursos de 
formación en Reggio Emilia justamente tratan de profundizar no sólo en aspectos del desarrollo psicológico, cognitivo o emocional de los niños y las niñas, sino también 
en el punto de vista de la cultura donde la escuela está inserta. Las aparentes 
disciplinas tradicionalmente han sido vistas como una disyunción, pero todas tienen 
una estructura común, que permite ver y amplificar el número de puntos de vista 
sobre la cultura. Por lo tanto, se necesita un perfil profesional que tenga un punto de 
vista amplio y complejo para poder realizar, con los niños y niñas, una experiencia no 
sólo educativa, sino cultural y social, que, a veces, la excesiva formación en 
psicología, pedagogía y didáctica no permite desplegar.  

La escuela como motor de  trasformación social 
Tradicionalmente existen –por simplificar – dos posiciones sobre lo que tiene que ser 
el rol de la escuela y que corresponden a tradiciones sociológicas diferentes. Se trata 
de la eterna pregunta sobre si la escuela debe ser reproductora de la cultura y del 
ámbito social o si la escuela debe ser motor de transformación social.  
La posición de Reggio sostiene que la escuela debe ser motor de transformación 
social, haciendo uso de la cultura existente, puesto que es un valor que poseemos, 
pero sin obviar ni matar omnipotentemente la cultura de la infancia.  
Por lo tanto la escuela tiene tres características. 
En primer lugar, es motor de transformación social y no puede actuar solamente para 
la reproducción. 
En segundo lugar, la escuela recoge los valores culturales en los cuales están 
insertos los niños (valores actualmente en crisis con la llegada de inmigrantes y el 
mestizaje de culturas; por lo tanto, saber en qué cultura estamos es mucho más 
complejo hoy que hace algunos años). 
Finalmente, la escuela tiene que tener la característica, sobre todo, de  escuchar 
cómo es la cultura de la infancia, que muchas veces no se corresponde con la 
idea que el adulto tiene sobre la infancia. Recogiendo las ideas de los niños y las 
niñas, el adulto puede transformar su propia cultura a partir de los valores o del punto 
de vista que tienen los niños y niñas sobre la sociedad y la cultura.  

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